''...Cuando todo haya terminado, se que nuestros sentimientos seguiran intactos, como si se detuviera el tiempo en el momento en el que nos encontremos..''
“Nunca te habían escrito poesía.
No llegaste a entender que
alguien podría quererte más
allá de lo material o físico.
Que podrías inspirar algo bonito
sin tener que ser obsceno o carnal.
Que alguien podría quererte
por el simple hecho de saber
que alegras el mundo con tu pequeña y esencial existencia…”
Nunca sabes cuando es lo último que vas a escribirle, pero siempre supones que habrá algo último. Y esto es, por si acaso, lo último que le digo. Usted no está acostumbrado a la poesía ni a la suavidad de un corazón que se preocupa por si ya comió o tiene frío. Yo no estoy acostumbrada a la sequía de unas manos y unos labios que nunca dicen Te quiero, aunque quieran. Pero coincidimos y eso fue tan triste como mágico. Compartir un amanecer y tardes de helados y su mano que sostenía mi mano como si fuéramos algo. Y no éramos nada. Porque no lo decíamos. Aunque sobraran los hechos, usted y yo sólo chocamos un momento y eso se pareció a la felicidad. Así que sólo queda detenerse a suspirar por ese momento de coincidencia y agacharse para recoger los pedazos del corazón que se desarmó para luego caminar con la frente alta de no arrepentimientos. Porque la poesía no se la niego y tampoco niego que lo quiero y va a doler y tardaré en sanar. Pero ya no le diré más nada. Y si escribo será para mí hasta que deje de doler. Hasta que me haga sanar. Hasta recuperar mi mundo de poesía y cosas cursis con un corazón apachurrado como tantas veces mientras usted se hace pequeño a la distancia donde ya no escuchará poesía de alguien que de verdad lo apreciaba. Vaya lejos con su corazón que ni se inmutó porque no sintió lo que le hacía al mio que tiritaba todo el tiempo. Merecemos cosas mejores. Merece a alguien que no lo quiera tan inocentemente como yo. Y yo merezco reponerme de nuevo y desde los pedazos rotos. Guardar su poesía en una cajita con la etiqueta de no abrir pronto… Y ni así le guardo rencor…
Si no vuelvo díganle a mis amigas lo lindas que son todos los días
Si no vuelvo agradezcan por mi a los chicos que me hablan como si fuera una de ellos
Si no vuelvo abracen a mi vieja
Si no vuelvo aprovechen la siesta para poner música al palo
Y si mañana no llego a la hora de cenar
Si mañana no vuelvo de donde nunca quise ir
No me busquen
No me esperen
Porque si ese lugar es tan malo como todas muestran
No quiero volver
Pregúntense si el diablo volvería al cielo, después de tantos años en el infierno
Sabiendo que el infierno sigue ahí
Y estoy siendo optimista, porque las que han ido no han vuelto
Las que alguna vez pasaron ya no están con nosotras
Sus familias las siguen esperando
Pero ellas están en bolsas
En cajones
En lagos
Por todas partes
Sin nadie
Nadie las abraza
Nadie las espera para comer
Sus amigas las recuerdan a la salida del boliche
Sus chicos cuando ven el noticiero
Su mamá la recuerda hasta en los platos
Esa mamá se trajo el infierno con ella
Y por eso digo que si alguna vez ya no me ven, si algún día estoy colgada en vidrieras y pegada en los noticieros
No me busquen, no me esperen
Lo que sea que pueda volver de mi, no soy yo
La esperanza se las dejo a ustedes
Mis sueños se quedan en mis libros
Mi amor se queda en mi vieja
Lo que lleguen a encontrar, si es que aparezco
Ya no es mio, es de ellos
Pero yo sigo siendo mía, de ellas.
Un año mas tarde de esto y seguimos en la misma lucha. Tomo esto como mi carta de despedida si algún día no vuelvo, que se sepa que elegí no tener miedo.
Porque quiero y porque puedo.
hoy fui al cementerio después de años teniendo miedo a ir y quebrarme por completo. me levanté, decidida a respirar profundo y tomar un recorrido diferente al de cualquier día lunes. no creía ser capaz de reunir tal valentía para asumir la realidad de que mi abueli ya no está presente físicamente, pero a la vez fue un alivio llorar y conversar con ella yo sola, decirle cuánto la extraño y dejarle flores por primera vez en años, ya que recordaba que la última vez que fui tenía alrededor de 16 o 17, y nunca había ido sola. pensé que me iba a derrumbar, pero solo lloré y pedí, como siempre, a lo que sea que exista, ya sea un dios o algún tipo de entidad que maneje nuestros destinos actuales y futuros, que nos volvamos a encontrar.
y admito que todavía se me caen las lágrimas con cada parpadeo, porque me siento como si dentro de mi cuerpo hubiera un mar vasto que se desborda a través de mis ojos. me gustaría dejar de sentir el corazón tan roto después de tantos años. sin embargo, estoy convencida de que esto significa que mi abuelita siempre ha estado viva, dentro de mi alma y mis recuerdos. ella permanece alegre y sonriente en mi corazón, y me acaricia el cabello mientras me abraza y yo me hundo en el olor a tabaco y su perfume favorito impregnado en su ropa.
Ven, bésame y déjame sentir tus labios para comprobar si eres tú. Déjame detallar una vez más tu cuerpo para ver que en serio eres tú. Solo déjame sentir tu piel, olerte y escucharte porque sé que en alguna parte aún vive aquella alma de grandes sueños y tiernas palabras para mí.